
6 am. estoy frente al televisor. té inglés para el desayuno.
contraté un servicio de cable para sintonizar nuestra boda real.
respeto el protocolo. frente al espejo practiqué las reverencias
y saludos cordiales. visto el atuendo indicado para la ocasión.
sombrero, perfume de lavanda, prendedor en la solapa y nariz elevada.
no puedo confesar en público mi afición a la monarquía.
dentro de mi casa guardo un santuario con fotografías
al que rezo cada noche para que me conceda, algún día,
el privilegio de tener un título que me distinga.
en mi sala no hay invitados, pero de todos modos
es necesario llamar al orden:
atención por favor, la boda está por comenzar
al que no le interese el evento, ya se puede retirar.
aparece su alteza.
si subo 3 rayitas más el nivel de volumen,
nos vamos a escuchar.
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